APRENDIENDO A RELAJARNOS Y VIVIR EL PRESENTE

APRENDIENDO A RELAJARNOS Y VIVIR EL PRESENTE
(Por María Zubia del Barrio, psicóloga
)

Cada vez somos más las personas que necesitamos desconectar de nuestra acelerada vida cotidiana y detenernos. El estrés, las preocupaciones, los plazos a cumplir, la ansiedad y la tensión acumulada ocupan un gran espacio en nuestras vidas. Y en el caso del tenis no es diferente. Nos es muy difícil después de un error no forzado borrar de la mente el fallo y ponernos a cero. Desconectar la mente es uno de los grandes retos que todo deportista ha de aprender. Olvidar lo ocurrido y reprogramarse en cuestión de segundos.


Hoy en día se está dando mucho énfasis a la importancia de vivir el momento presente, el “aquí y ahora”…pero eso en la mayoría de los casos es pura teoría. Nos preocupamos tanto del pasado, lastimándonos de aquello que queríamos haber hecho y que no hemos hecho, y del futuro, de aquello que queremos conseguir en adelante, que nos olvidamos de lo único que podemos controlar: el presente. El pasado pasado está, ya no existe, no podemos hacer nada para cambiarlo. Nos será muy para no cometer los mismos errores, pero una vez sucedido ya no podemos hacer nada. ¿Y el futuro? ¡Aún está por llegar! Por tanto, ¿por qué en lugar
de
PRE-OCUPARNOS nos OCUPAMOS de lo que sí podemos hacer y decidir? Y esto no sólo es aplicable al tenis…observa cómo es tu vida y cómo te enfrentas a ella. Siempre digo que en la pista reflejamos muy bien cómo somos y como nos desenvolvemos ante las adversidades que ésta nos depara, ¿no crees?


Centrar la atención en el aquí y ahora es una de las grandes dificultades que tiene el ser humano del siglo XXI, y está demostrado que cuanto más capaces seamos de concentrarnos en el momento presente mayor calidad de vida conseguiremos. Según Plattner (1995), nuestra actitud frente al tiempo es un reflejo de nuestra actitud frente a nosotros mismos. Cuando estamos insatisfechos con el tiempo es que realmente lo estamos con nosotros mismos. Y cuando no soportamos el tiempo libre, tampoco soportamos la confrontación con nuestro yo. Tal vez porque tenemos miedo de comprobar que nuestras necesidades más íntimas y propias no corresponden a las exigencias normativas del “aprovechamiento del tiempo”. Posiblemente tendríamos que cuestionarnos a nosotros mismos, y por ello “huimos” hacia el futuro alejándonos cada vez más de nosotros.


En anteriores capítulos he comentado la importancia de las emociones y cómo éstas tienen una función adaptativa en los animales y personas. No existen emociones “buenas” y “malas”, ya que todas sirven para algo. Y si alguna de éstas se reprime y no se expresa de alguna manera, aparecerá a través del cuerpo en forma de tensiones, dolores musculares y diversas enfermedades (úlceras de estómago, indigestiones, herpes, mal de Krohn, asma…). Recuerda lo siguiente: El cuerpo dice muy alto lo que el espíritu piensa muy bajo, por tanto, es hora de empezar a escuchar las señales que el cuerpo nos está enviando, ¿no crees?


Cuando no escuchas a tus emociones desconectas de lo que realmente sientes. Para recuperar la percepción de las propias emociones es de crucial importancia aumentar la conciencia con uno mismo y para ello, es necesario dejar paso libre a la respiración de manera plena.


El gran secreto: la respiración

Hacer que la mente domine al cuerpo y lo contradiga nunca dará resultado. Si lo intentas es porque ignoras lo que sientes en tu cuerpo, en tu espacio interior. Se trata de que te sientas y habites tu propio cuerpo de forma consciente. Aquellas emociones que retienes, harán que tu cuerpo se tensione, y cuanta más tensión acumules, más limitarás tus posturas y tu respiración. Y viceversa: cuanto más consciente seas de tus emociones, más en contacto estás con tus sensaciones corporales: experimentas tu totalidad y respiras plenamente.


Por ejemplo, si no expresas la rabia, tensarás la parte superior de la espalda, los hombros y el cuello, pues retienes los gestos de agresión. Si reprimes la pena, oprimirás el pecho y vas con el cuello tenso cortando el posible llanto. Todas las emociones tienen su lugar en el cuerpo.


Aprendiendo a serenarnos

A continuación resumiré unas sencillas pautas aplicables para toda persona que desee obtener una mayor relajación mental y serenidad tanto en el deporte como en tu vida:

1. El piloto automático: Muchas veces ocurre que no estamos realmente presentes durante gran parte de nuestra vida. Solemos tender a actuar con el piloto automático puesto entrando en unas rutinas mentales. La meta es incrementar la conciencia de tal modo que podamos responder a las situaciones con libertad en lugar de reaccionar automáticamente.


2. Enfrentar obstáculos: Consiste en reconocer simplemente la realidad de nuestra situación sin lanzarnos inmediatamente a juzgar, resolver o querer que las cosas sean de modo distinto. Intenta no juzgar la experiencia como buena o mala, simplemente acepta lo que es.


3. Conciencia plena de la respiración: Entrar en contacto con ella, observar cómo cambia según nuestros estados de ánimo, pensamientos y movimientos corporales. Respira normalmente pero siendo consciente en todo momento de la misma. Verás que cuanto más te centras en tu respiración, menos opción das a que otros pensamientos se interpongan.

4. Permanecer presente: centrándote en el punto anterior estarás centrado en el aquí y ahora.

5. Los pensamientos no son los hechos: Los pensamientos sólo son acontecimientos mentales. No son hechos, sino las interpretaciones que hacemos de los mismos, y en muchas ocasiones las distorsionamos. Interpretamos la realidad según nuestras experiencias y creencias personales. Por tanto, no existe una “verdad” absoluta.

6. Practicar yoga o técnicas de relajación: existen multitud de herramientas para lograr un estado óptimo de relajación. Practicar taichi, yoga, pilates y demás actividades de control mental son tremendamente útiles. Y un deporte como es el tenis no es una excepción. También técnicas como la “relajación muscular progresiva de Jacobson” o “entrenamiento autógenos de Schultz” ayudan en gran medida a entrar en un estado de profunda relajación, tanto mental como física.


Sacar tiempo para ti, dedicarte unos minutos a hacer aquello que te llena y te hace sentir viva es sin duda la mejor manera de lograr un estado óptimo de relajación…


Y tú… ¿ya has encontrado tu momento?